miércoles, 22 de junio de 2011

Una mujer longeva es la esposa de Jesús Bermúdez

Con 106 años, Alicia Tovar Loayza es la mujer más anciana del Refugio para Adultos Mayores María Esther Quevedo, de la calle Jaén. Contó que fue esposa del legendario arquero Jesús Bermúdez. Nació en el departamento de Oruro el 15 de septiembre de 1904.

Con un sombrero blanco, una manta de polar plomo y su bastón de apoyo sale todas las mañanas a tomar el sol. Hace 27 años que vive en el albergue, dependiente del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges).

Cuando su esposo falleció tuvo que migrar a La Paz en busca de su único hijo, su única esperanza de v ida, pero al no hallarlo, desolada camino varios días sin rumbo por las calles paceñas.

“Al verme sola y sin ayuda tuve que venir a vivir aquí”, dijo.

Con lágrimas en los ojos recordó a su esposo, quien después de varios años de matrimonio falleció. “Cada vez que me recuero de él lloro, porque lo extraño”.

De pronto una de las enfermeras del hogar se acerca y le entrega una bolsa de papas fritas y se escucha unos gritos “aquí señorita”, “no le des a ella, no es de aquí”, dicen la voces, mientras la encargada mira y le responde: “Ya doña María, hay para todos”.

Entre suaves risas, los gritos se desvanecen y regresa la calma.

Alicia, con la mirada triste, sostiene la bolsa en su manos y se queda observando las frituras y dice: “Ayer han venido de un colegio. Ellos han traído globos, galletas, torta, dulces y estas papitas para el hogar”.



Llega una de sus compañeras y se sienta a su lado y le comenta al oído. “Hay doña Alicia, ayer harto siempre me has hecho reír” y le da un beso en la mejilla, pero ella sin conmoverse por el beso, con la mirada fija, sigue su relato.

“No tengo familia en La Paz, cuando hay visitas, me duele ver que para mis compañeros se los traen regalos y de mí nadie se acuerda, ni siquiera me preguntan cómo estoy de salud”, dice y otra vez se quiebra en llantos desconsolados.

Cierra y abre los ojos como queriendo visualizar la imagen de su único hijo, del que vino a buscar y hace varios años que perdió el rastro.

“Mi hijo Jesús Bermúdez está en Argentina y trabaja en el Clarín de la Tarde, pero no se acuerda de mí. Tal vez no sabe que aún estoy viva”, declara.

Entre lamentos dice que muchas veces logró encargar mensajes para su hijo a las personas que viajaban al país vecino, más nunca le llegó una respuesta.

“Mi hijo debe estar muy ocupado, no quiero que venga, sólo quiero que se entere que estoy con vida y que vivo en un albergue en La Paz”, dijo.

A pesar de su historia, la vida en ese asilo es un reto diario que no todos pueden enfrentar de pie. “Hay ancianos que son dependientes y hay que bañarles, darles de comer y cuidarlos”, dice Betzy Luna, directora del albergue.

Alicia aún tiene energías para salir a caminar, ya no puede ver bien. “Antes ayudaba en la cocina , ahora ya no hago nada porque mi vista está un poco mal”.

En ese lugar, que por varios años ha sido su refugio, el lugar donde ha visto llegar y ver morir a algunos de sus compañeros y donde las más de 25 personas que viven allí han encontrado el cariño de una familia.

Sus compañeros la abrazan y dicen: “Es un ángel enviado por Dios”, ¿no ve mamita Alicia?”, le dice cariñosamente un hombre de 65 años . Luego la rodea entre su brazos, le arregla el sombrero y le da un beso en la frente.

Según la directora, algunas personas de la tercera edad que llegan al refugio vienen de la mano de sus familiares, otros son dejados por las autoridades y hay quienes también llegan por su propia cuenta, porque la sociedad no tiene reservado ningún lugar en esta ciudad donde puedan dejar de vivir como ciudadanos de segunda. “Es triste ver cómo sus propios hijos les abandonan”, señaló.

El refugio cumplirá el 26 de agosto 75 años de labor benéfica a nivel nacional.

“Tengo un hijo que vive en Argentina, pero él no sabe si estoy muerta o viva. Cada día amanezco con la esperanza de verlo”.
Alicia Tovar


El albergue
Prevención El refugio promueve dinámicas que permiten al adulto mayor envejecer de manera activa, basado en actividades de terapia ocupacional, recreacional, culturales, de esparcimiento y capacitación productiva.


Participación Los colegios San Calixto y Sagrados Corazones de Jesús constantemente realizan donativos, actividades culturales para la recreación y diversión de los ancianos del hogar.


Charlas Funcionarios de la Alcaldía cada dos semanas ofrecen charlas para alentar que esta población se valore a sí misma y tome conciencia de que son una fuente de conocimiento y no una carga social.


Aniversario El próximo 26 de agosto el hogar festejará sus 75 años de labor benéfica, con ese motivo varios medios de comunicación y autoridades harán llegar sus regalos.



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