sábado, 11 de febrero de 2017

Adolfo Mier, Jorge Fajardo y la gestión de la memoria histórica de Oruro

Purgando un destierro sin fecha de caducidad, confinado al perímetro interior de los muros de la "Nueva Roma", refugiándome de la ritualidad consumista en uno de esos reductos de racionalidad que son las bibliotecas públicas americanas, me topé con un inesperado hallazgo: en la biblioteca de la Universidad de Stanford, bajo el folio de Crónicas en español, figuraba un ejemplar del testimonial de Jorge Fajardo Fernández: "Oruro del Novecientos", una crónica del siglo de oro de la ciudad de Oruro, conservada en los catálogos académicos por su valor de reseña del estado del arte, lograda con el método de crónica testimonial y compilación de narrativas orales.

En ella figura, entre muchos otros textos de igual valor histórico, una crónica reivindicativa sobre la gesta del 10 de febrero, fecha que por inexplicables motivos la historiación oficial republicana ignoró o pretendió ignorar, y que sólo gracias a otra gesta particular, proporcionalmente meritoria - la de Adolfo Mier y León -, logró ser restituida en su justa trascendencia para la historia boliviana.

Hoy ya nadie discute que Oruro fue, el 10 de febrero de 1781, la primera región de la América hispana en proclamar la insurrección independentista. Sin embargo, hasta 1884, Oruro fue marginada de cualquier protagonismo en la construcción de la independencia.

"Oruro del Novecientos" denuncia el simplismo de los historiadores altoperuanos que consignaron el alzamiento de febrero de 1781 cual una secuela tributaria de la rebelión indígena de Tomás Catari y Túpac Amaru, obviando los pormenores y las contradicciones internas de una rebelión polifónica y compleja.

A decir de Jorge Fajardo, fue Mier quien descubrió, en el Archivo General de la Nación Argentina, la "Relación Histórica", tomo quinto, de la "Colección de obras y documentos relativos a la historia moderna y antigua de las provincias del Río de la Plata", del historiador ítalo-argentino Pedro de Angelis, que da cuenta de la verdad sobre el alzamiento en la colonial Villa de San Felipe.

Esta compilación de fuentes documentales de primera mano recogió, allá por 1836, la historia de los territorios de la Confederación de Provincias Unidas del Río de la Plata, y entre ella los pormenores de un capítulo hasta esa fecha inédito en las crónicas altoperuanas: la proclama independentista pionera de Sebastián Pagador.

La crónica de Angelis recoge el texto del manifiesto, quizá sin la grandilocuencia ni los arreglos retóricos de posteriores versiones laudatorias, pero con toda la contundente concisión de que fue capaz un sargento mestizo de clase media que trabajaba como dependiente y custodio de las Arcas Reales:

"Amigos, paisanos y compañeros, en ninguna ocasión podemos mejor dar evidentes pruebas de nuestro amor a la patria sino en esta; no estimemos en nada nuestras vidas, sacrifiquémoslas gustosos en defensa de la libertad, convirtiendo toda la humildad y rendimiento que hemos tenido con los europeos, en ira y furor", habría dicho Pagador.

Fue el breve, parco y sencillo grito de un pueblo con hambre, de un dependiente de tesorería indignado con la inequidad de un sistema colonial que succionaba hasta la ultima onza de metal del rico suelo de la Villa de San Felipe de Austria, mientras veía languidecer en la miseria y el hambre a sus habitantes.

Al final, las revoluciones - las verdaderas - no emergieron por virtud de las elocuentes elucubraciones de filósofos, ni cabalgaron detrás de los elevados fines del iluminismo. Fueron gritos súbitos y espontáneos de hambre, de frustración y de desencanto, proferidos por criollos de a pié, que solían levantarse y acostarse sin mayor preocupación que el pan en la mesa de los hijos al día siguiente.

Adolfo Mier en todo caso no quiso reivindicar para Oruro el origen genealógico de un patricio ilustrado, ni la paternidad de la sesuda inauguración de una era independentista bajo el guión de Von Humboldt y Voltaire. Mier restituyó, en justicia, la memoria del primer alzamiento contra la inequidad de un sistema de despojo que se derrumbaba en todo el continente, pero que tuvo que haber empezado en algún lugar.

La revolución de Oruro fue caótica, desorganizada, imprevisible, como lo son todas. De ahí que el agitador criollo que inició la revuelta para proteger los ingresos de la ciudad de la angurria realista, cayera muerto a manos de los indígenas insurrectos que le disputaron el control de la caja de caudales y la financiación de la subversión.

A desdén del discutible y dudoso mérito de haber descubierto un inédito iluminado, el mérito de la obra de Pedro Angelis, de la investigación de Adolfo Mier, de las crónicas de Jorge Fajardo está en la inagotable búsqueda de los hombres sencillos por restablecer el orden de los acontecimientos, por conocer la justa y precisa secuencia de los hechos.

Esa es al final la humilde tarea del historiador, del cronista de una época: no sacar del olvido preclaras mentes ni traer a la luz a patricios olvidados, sino devolverle a un pueblo la memoria de su capacidad de cambio, del potencial transformador de un ciudadano cualquiera, inspirado no por ideales abstractos sino por hambre, amor filial y afán de autodeterminación.

Bajo esa premisa, Adolfo Mier, Jorge Fajardo y decenas de orureños igual de meritorios, fundaron y condujeron por más de un siglo la Benemérita Sociedad 10 de Febrero, una entidad de desarrollo nominada así no en honor a una fecha o al protagonismo de Oruro en la insurgencia independentista, sino como recordatorio de nuestra capacidad como región de unirnos y rebelarnos contra las coyunturas adversas para reescribir nuestra historia. Ese es, en buenas cuentas, el mejor testimonio de nuestro liderazgo y vocación de desarrollo como región.

viernes, 10 de febrero de 2017

El poder de tus brazos Oruro

El poder de los brazos de Oruro, ha sido parte de la fuerza minera de antaño, de la industria diversificada luego de la gestión ferroviaria y caminera después, centro geopolítico estratégico y el más cercano a los puertos del Pacífico, unión de esfuerzos con miles de brazos laboriosos, han hecho posible el desarrollo de la República, fortaleciendo los planes de integración caminera y contribuyendo con divisas (de la minería) al crecimiento de distritos hermanos, en el oriente y en las ciudades del denominado "eje central".

La minería orureña tuvo su apogeo, rindió tanto como Potosí para consolidar la República y su independencia. Bolivia fue calificada como una "nación eminentemente minera" y la maravillosa naturaleza se mostró pródiga para consolidar el auge de la explotación de minerales, que despertó la codicia de muchos en el afán de controlar la explotación y comercialización de nuestros minerales.

La historia de Oruro, en el texto de Ángel Torres Sejas, refiere en varios capítulos la importancia de la minería, señalando que la economía departamental se basó en la industria minera, aunque la misma confrontó los extremos de cambios políticos, también en la propiedad de las minas, una irracional explotación de los recursos en otro periodo, la destrucción de ingenios, por efecto de la codicia de gente que estaba a la "pesca" de propiedades mineras, para enriquecimiento ilícito.

En el tiempo presente, otras circunstancias conspiran contra el común acuerdo de reactivar la minería local y nacional, lo primero es que se carece de una verdadera política minera que priorice los planes necesarios para prospectar, explorar y reemplazar los casi agotados yacimientos que provienen de la colonia y todavía nos entregan sus riquezas para que el país y la región se sostengan en un equilibrio del buen uso de nuestras riquezas naturales, gas y minerales.

En cualquier esbozo de la realidad orureña, la mención precisa es que durante los últimos años no se ha efectuado ninguna inversión sobresaliente en el rubro minero, la última de alto nivel fue la de Inti Raymi, en sus dos operaciones, Kori Kollo en La Joya y Kori Chaka en Iroco, nada más en materia de minería, en tanto que en el sector estatal, sólo se alimentó con ciertos apoyos financieros la vida de Huanuni, el mayor distrito nacionalizado y complicado en su sostenimiento socio laboral, por la existencia de una planilla sobrecargada de trabajadores, que menos mal en el último tiempo ha disminuido aunque sin llegar al equilibrio deseado entre rendimiento y gastos de operación, como sucede con la minera estatal, Colquiri, pero en La Paz, que logró utilidades respetables.

Hay necesidad de revitalizar el aparato minero departamental y para ese objetivo los orureños deben insistir en la aplicación de planes concretos, pero que se cumplan de manera práctica, con disposiciones muy claras, con excelente inversión y con la perspectiva de retomar esa condición departamental de una minería activa que coincida con Oruro y el poder de sus brazos, para desarrollarla.

Hoy 10 de Febrero Oruro recuerda 236 años de su grito libertario

Hoy Oruro recuerda al 10 de febrero de 1781, como una fecha importante para la historia, ya que hace 236 años, se realizaba la primera gesta libertaria de América; por este motivo especial, nuestra ciudad vive y respira un aire de civismo, entre desfiles, retretas musicales y ofrendas florales, los orureños le rinden homenaje a la Tierra de "Pagador".

Esta fecha es importante no solo para los orureños que habitan y disfrutan día a día de la belleza de la Alta Tierra de los Urus, sino también para aquellos que por diferentes factores tuvieron que dejar la ciudad que los vio nacer y a la distancia con el corazón en la mano entonan las sagradas notas de su himno, reafirmando su amor y civismo, a través de las fronteras departamentales e internacionales recordando que en este territorio se germinarían las ideas de quienes encabezarían el anhelado sueño de libertad.

Insignes hombres como los hermanos Rodríguez, el valeroso Sebastián Pagador y el indígena Santos Mamani, levantaron al pueblo de la Villa de Oruro en contra de los chapetones europeos; las primeras señales del carácter revolucionario de este pueblo datan de 1739, con el Manifiesto de Agravios de Juan Vélez de Córdova, que se expandieron más allá en lo recóndito del mundo; esta tierra, que enamoró al europeo por sus riquezas y cuya ubicación geográfica, ha sido siempre estratégica, fue considerada desde siempre como un bastión de la economía.

El 10 de Febrero de 1781, no es fruto de un levantamiento casual, más al contrario esta acción es el resultado de un largo periodo donde indios, criollos y mestizos, soñaban con construir unidad, en un territorio que era oprimido por aquellos europeos que sofocaban los deseos de libertad; una muestra clara de este impulso de crear una Patria unida, bajo la premisa de libertad e independencia, se dio en la proclama ante los indígenas, de uno de los personajes más ilustres de Oruro, como fue Sebastián Pagador.

Valerosos hombres perdieron la vida durante la revolución, pero con cada hombre caído, crecía el deseo de lucha, la fuerza espiritual y la firme idea de la independencia; en un aspecto triste para recordar, los héroes del 10 de Febrero, después de entregar su espíritu de libertad fueron traicionados, juzgados y muertos en Buenos Aires.

Tras conseguir esta anhelada conquista revolucionaria, décadas más tarde Oruro se convertía en un referente de la economía nacional, a inicios del siglo XX principalmente; sus hermosos paisajes, magia, historia y Carnaval, enamoraron a más de un extranjero que hizo su paso por la Alta Tierra de los Urus.

Hoy 236 años después de aquel deseo de libertad e independencia, el civismo se ha ido perdiendo poco a poco; sin embargo, hay quienes aún respiran en las calles de esta hermosa ciudad, aquel carácter revolucionario y los sueños de pujanza, por lo que creen que retomar el sitial que le corresponde a la Tierra de Pagador, todavía es posible, si despertamos en cada uno el sentimiento de amor y gritar con fuerza ¡Que Viva Oruro!

A 236 años de la gesta libertaria Oruro con los brazos abiertos al desarrollo

Hoy 10 de Febrero, Oruro recuerda 236 años de su gesta libertaria. Por todo lo que significa este departamento, Bolivia le rinde un merecido homenaje.

HISTORIA

La rebelión de la Villa de Oruro contra los españoles se produjo el sábado 10 de Febrero de 1781 a causa de la rivalidad que había entre europeos, por un lado, y criollos y mestizos por el otro.

En esta parte de la historia aparece el corregidor, don Ramón de Urrutia, quien había organizado a guardias nacionales con motivo de la sublevación de Túpac Catari y Gabriel Túpac Amaru.

Los patriotas de Oruro que se sintieron humillados por la dominación española consideraron que era tiempo de levantarse, puesto que contaban con una milicia urbana, pero no se encontraba armada.

La leyenda: “El poder de tus brazos Oruro”, también se refiere a la fuerza de espíritu que tuvieron los orureños para proteger su libertad, enfrentándose a una poderosa monarquía, desconociendo su excesivo dominio y esclavitud de los hombres.

Los rebeldes actuaron de forma agresiva y violenta, como signo de sublevación en contra de la autoridad del reinado de Augusto Soberano Don Carlos III. Teniendo conocimiento de esta actitud sediciosa y la proclama de libertad y Patria, José Ayarsa marchó hasta Oruro para reponer la bandera de la corona española, por órdenes del corregidor de Cochabamba, Felipe José de Villalobos; después de su retorno, los sublevados una vez más tumbaron la bandera española.

La Revolución de Oruro de 1781 no tuvo los mismos matices de la insurrección de Túpac Catari y la sublevación de Túpac Amaru, quienes luchaban por la resistencia armada de la raza aborigen.

En cambio, la revolución de Oruro fue una verdadera iniciativa de una guerra para lograr la Independencia y constituir una Patria libre.

DESCRIPCIÓN

Oruro capital del departamento y de la provincia Cercado, tiene una población de 264.943 habitantes según los resultados del Censo Nacional de Bolivia 2012. A una altitud de 3.735 msnm, es considerada entre las ciudades más altas del mundo.

El nombre de Oruro es una derivación de Uru Uru (ururu). Los urus son un pueblo establecido en el actual territorio boliviano antes del Incario.

El año 2001, la Unesco declaró al Carnaval de Oruro, que en sí es la fiesta de la Virgen del Socavón, “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”; reconociendo así el valor religioso y cultural que expresa.

Video Evo Morales da su discurso en la sesion de Honor del Aniversario de Oruro

jueves, 9 de febrero de 2017

Video Informe Gobernador Victor Hugo Vasquez SESION DE HONOR ANIVERSARIO DE ORURO

Evo entregó 70 tractores a los 35 municipios de Oruro


El presidente Evo Morales entregó ayer 70 tractores a los 35 municipios del departamento de Oruro para mejorar la producción agrícola y garantizar la seguridad alimentaria en esa región, en el marco de los actos de conmemoración de los 236 años del grito libertario de ese departamento.


“Vamos a entregar 70 tractores pensando cómo mejorar la producción, mecanizando el agro, con mucho cariño y respeto este aporte más, 2 tractores por municipio. Muchas gracias por acompañarnos hermanos, felicidades, mucha suerte", dijo Morales en un acto público / ABI